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¿Qué debería comer durante la lactancia?

Mientras le des el pecho al bebé, seguirás comiendo por dos

A pesar de no estar embarazada, si la fuente principal de alimento del bebé va a ser la leche materna, seguirás comiendo por dos.

¡Que no cunda el pánico! Con la producción de leche, se consumen unas 400 calorías al día, así que puedes comer un poco más de lo normal. La cuestión de mayor relevancia en lo que a la dieta de lactancia se refiere es conseguir el equilibrio óptimo.

En Tommee Tippee, encontrarás información útil sobre qué comer durante este período para lograrlo:

  • Al menos cinco piezas de fruta y verdura todos los días para obtener las vitaminas y nutrientes esenciales.
  • Mucha fibra, que podrás encontrar en el pan, la pasta y los cereales integrales, así como en las legumbres, para aliviar el estreñimiento y otros problemas intestinales que suelen darse después del parto.
  • Proteínas; son esenciales tanto para ti como para el bebé y puedes consumirlas en forma de carne magra, pollo, huevos y pescado. El pescado resulta muy beneficioso y se recomienda comerlo dos veces por semana.
  • Alimentos ricos en calcio, como la leche, el queso y el yogur.
  • Líquidos en abundancia. Aunque no hay una cantidad específica recomendada, siempre es bueno tomar bastantes bebidas descafeinadas y sin azúcar. También es conveniente tener agua a mano mientras se da el pecho, ya que da sed.
  • Alimentos ricos en hierro. Las madres lactantes necesitan la misma cantidad de hierro que durante el embarazo. A pesar de que no afectará la cantidad en la leche materna, es crucial para tu salud mantener los niveles de hierro en la sangre elevados para evitar posibles anemias y demás problemas relacionados. La fuente de hierro preferida para las madres lactantes es la carne roja, ya que el cuerpo es capaz de procesarla y absorber este nutriente de manera fácil y rápida.

También es importante resaltar qué debes evitar durante la lactancia al examinar tu dieta durante este periodo. A continuación, citamos varias cosas que no deberías incluir en el menú de momento:

Pescado graso

Consumir más de dos porciones de pescado graso (caballa, sardinas, trucha o atún fresco) puede ser nocivo, ya que contienen pequeñas cantidades de agentes contaminantes. Evita también otras especies exóticas o carne de tiburón, ya que presentan una alta concentración de mercurio.

Cafeína

Algunos líquidos, como el café, el té, los refrescos, las bebidas energéticas, además del chocolate y ciertos medicamentos, contienen cafeína, un estimulante del sistema nervioso que puede perjudicar al bebé y mantenerlo despierto. El consumo de cafeína debe ser esporádico a lo sumo, y en ningún caso a diario.

Frutos secos

En lo que concierne a los frutos secos y otros alimentos altamente alergénicos, hay posturas divergentes. Muchos creen que deben evitarse, en particular si el niño tiene antecedentes familiares de alergias. Sin embargo, hay una corriente que sugiere que la ingesta de frutos secos puede aumentar la exposición del bebé a estos alimentos y, como consecuencia, reducir las probabilidades de que el niño desarrolle alergias. Si quieres obtener más información, consulta con tu médico.

Hierbas

Evita ciertas infusiones y medicamentos herbales, y siempre (¡siempre!) lee la etiqueta para asegurarte de que lo que vas a tomar sea apto para mujeres embarazadas. Por norma, las infusiones de hierbas que suelen utilizarse en la comida, como el hinojo, la manzanilla y la menta, no son peligrosas.

Otros medicamentos

No se recomienda tomar aspirina, codeína, fenilefrina ni guaifenesina. Ponte en contacto con el médico para que te recomiende medicamentos alternativos adecuados.

Una dieta equilibrada te aportará todo lo que tú y el niño necesitáis. Sin embargo, si no recibes una buena cantidad de luz solar diaria, uno de los mejores suplementos que puedes añadir a la dieta de lactancia es la vitamina D. Busca en la farmacia un suplemento que esté diseñado especialmente para madres lactantes.

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