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Diarios de padres y madres

“La enfermera me trajo a mis bebés solo unas horas después de haberme hecho la cesárea y se agarraron bien desde el principio”.

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Dar el pecho fue mucho más fácil la segunda vez.

STEPHANIE, NEW JERSEY


Amamantar a Ben fue difícil desde el principio. Por un lado, el niño tardaba 20 minutos en agarrarse correctamente; por otro, yo no producía leche suficiente. Antes de salir del hospital perdió bastante peso, así que decidimos meterle el biberón. Lo más importante era que él tuviera el estómago lleno y estuviera tranquilo, así que darle fórmula no fue ningún drama. Eso no quita que no me llevara una gran decepción.

Cuando llegué a casa quería seguir intentando darle el pecho. Probé a diario, pero no había manera. Para mí era un proceso muy doloroso y, al fin y al cabo, tenía que darle un biberón después para asegurarme de que comía lo suficiente. Me preocupaba tener los pezones demasiado planos, de modo que usé protectores, pero me agobiaba no poder amamantarlo con normalidad. A las seis semanas de nacer mi madre se mudó con nosotros temporalmente. Como salíamos más de la casa que al principio, Ben empezó a tomar más biberones y dejé de producir leche. Aquello me hundió; no estaba lista para dejar de darle el pecho tan pronto, pero así es la vida.

Stephani

Un par de años más tarde, me quedé embarazada de nuevo y me entusiasmé con la idea de volver a amamantar a un hijo. Aunque esta vez fui mucho más realista y no tenía grandes expectativas. Luego, cuando supe que estaba embarazada de gemelos, perdí toda esperanza de poder dar el pecho a ambos durante un tiempo considerable. Me dije a mí misma que lo intentaría en el hospital y que me conformaría con hacerlo durante unos días, aunque fuera. Sin embargo, cuando nacieron, me llevé una gran sorpresa. La enfermera me trajo a los niños varias horas después de haberme hecho la cesárea y se agarraron bien desde el principio. Mamaban delicadamente, pero con decisión e impaciencia. Se ve que tenían mucha hambre y todo salió a pedir de boca. Mi cuerpo produjo leche desde el principio; la primera noche conseguí extraer durante 10 minutos seguidos hasta alcanzar los 57 ml. Increíble.

Una vez en casa, solía dar el pecho a Charlie y a Drew durante el día, y el biberón con fórmula por la noche. Ahora tienen ocho semanas y seguimos haciendo lo mismo. Para mí es esencial que tomen el biberón, porque pretendo estar de vuelta en el trabajo dentro de un mes y no quiero usar el sacaleches allí. La experiencia que tuve con Ben fue muy diferente. Me he llevado una gran sorpresa, pero no podría estar más contenta.

La lactancia no siempre es fácil, pero merece la pena.
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