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Diarios de padres y madres

“Decidí probar el aprendizaje con orinal de tres días. Hay un límite para la cantidad de caca que una está preparada para limpiar, así que pensé que valía la pena probarlo”.

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Mi aprendizaje con orinal de pesadilla

JILLIAN, NEW JERSEY


Jacob cumplió tres años en julio. Tenía un orinal de Elmo y yo le decía que intentara usarlo, que se sentara en él donde quisiera dentro de la casa. Esta estrategia no funcionó, así que probé a sobornarlo sutilmente. Le di de todo, caramelos, chupachuses... cualquier cosa para que se sentara e hiciera allí sus necesidades. No conseguí nada: se sentaba en el orinal durante horas, se terminaba de comer las chuches y me decía que no quería ir al baño. Luego, se levantaba y hacía caca en el suelo a los cinco minutos.

Jillian

Enseñarle a usar el orinal fue una locura, ¡qué lucha! Parecía darle igual si tenía el pañal mojado o sucio. Lo intenté todo, pero nada parecía funcionar, de modo que el Día de Acción de Gracias decidí probar el método de aprendizaje con orinal de tres días. Hay un límite para la cantidad de caca que una está dispuesta a limpiar, así que pensé que valía la pena probarlo. Fue un fracaso total, pero la teoría dice que no debes volver a ponerle pañales, conque lo envié al cole en calzoncillos. Sufrió toda clase de percances con el pipí y la caca, y los maestros no querían limpiarlo constantemente; por tanto, tuve que volver a ponerle pañales, aunque esta vez de entrenamiento.

El peque me seguía diciendo: “Mami, cuando tenga cuatro años lo conseguiré”. Esto también me estresaba, claro, así que seguí intentándolo. El problema era que no le interesaba lo más mínimo. Recuerdo que mi tía me decía: “Jillian, deja de atosigar al niño, estás estresada; cuando esté listo, irá al baño él solo. ¡No te preocupes, que no tendrás que cambiarle los pañales el día de su boda!”.

Así que me relajé un poco, o eso intenté. Más adelante, cuando terminó el curso, me vino un día y me dijo: “Mamá, voy a pasar a segundo de infantil y no quiero seguir usando pañales”. Aún le quedaba un mes para empezar, pero aquello no pareció importarle. Decidió que estaba listo y consiguió ser independiente en tan solo dos días. Fue un cambio radical. Se negó a utilizarlos durante más tiempo. Tuve que reírme. Es cierto lo que dicen, cuando los niños están listos para dejar de usar pañales, lo hacen por sí mismos.

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