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Diarios de padres y madres

“Durante el primer año, me sentí como una zombi; fue horrible”.

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Mis dos hijos eran totalmente diferentes

BREE, NEW JERSEY


La primera noche tras volver del hospital con Shane, lo sentamos en una silla mecedora con vibración y se quedó frito; durmió toda la noche. Desde aquel entonces hemos hecho lo mismo. Cuando tuvimos al segundo bebé, pensamos que lo teníamos todo controlado, pero Damon fue completamente diferente desde el primer día.

Nunca quiso dormir en la cama con nosotros. Prefería tener su propio espacio y estirarse. Al principio, lo teníamos en un moisés en nuestro dormitorio, pero le quedó pequeño a los dos meses y medio. Tocaba el moisés con la cabeza y con los pies, pobrecito, de manera que lo pasamos a la cuna. Allí parecía que le sobraba espacio, conque se despertaba cada dos horas. Y esta falta de sueño seguido se prolongó hasta que cumplió un año.

Por aquel entonces, yo estaba agotada. Mi pareja y yo teníamos turnos completamente opuestos: cuando él se iba a trabajar, yo llegaba a casa; así que me tocaba levantarme por las noches para apaciguar a Damon. Durante el primer año, me sentí como una zombi; fue horrible.

Bree

Probamos de todo, recostarlo en una silla mecedora con vibración, envolverlo y acunarlo (esto lo alegraba, no lo adormilaba), ponerle música ambiental, usar una bolsa de agua caliente, seguir una rutina periódica... y nada. Lo único que parecía funcionar era meterlo en el coche y conducir, pero vivíamos en una ciudad y no había carreteras tranquilas ni demasiado largas para que se durmiera, así que no era una opción viable. Los primeros meses, el bebé solía tener muchos gases y encontramos unas gotas naturales que lo aliviaron, pero no durante mucho tiempo, de modo que no lograba conciliar un sueño profundo.

Después del primer cumpleaños, la cosa mejoró y solo se espabilaba dos o tres veces por la noche. No obstante, se despertaba a eso de las cuatro o las cinco de la mañana y quería venirse a la cama con nosotros. Aún sigue haciéndolo; se levanta llorando y se viene a nuestro cuarto con su almohada, sábana y manta para quedarse a dormir con nosotros. Y si se le olvida alguna de estas tres cosas, tengo que levantarme a por ellas. Por lo menos, de este modo, todos dormimos un poco más.

Es difícil llevarlo todo hacia delante cuando el agotamiento se apodera de ti. Lo único que puedes hacer es no desesperar y tratar de cuidarte. Intenta dormir un poco de siesta con el niño, haz algo de deporte, lo que sea, para que la falta de sueño no se convierta en un verdadero problema. No llegamos a encontrar una solución, así que tuvimos que aceptar que Shane y Damon eran dos bebés totalmente diferentes. Lo que parece funcionar con un bebé no tiene por qué hacerlo con otro, y cuanto antes lo entiendas, menos te estresarás.

Todo iba bien hasta que la matrona observó unos síntomas que no le convencieron y así, sin más, se nos desbarataron los planes.
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