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Diarios de padres y madres

Seguimos un enfoque simple respecto a las cosas. Si hay algo que hemos descubierto estos últimos meses, ¡es que nuestra visión de la vida y del otro no ha cambiado!

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Empezamos a intentar tener un bebé, ¡y nos quedamos encantados al ver que lo habíamos conseguido tan rápido!

Emilie and Antoine, Paris, France


Cuando nos conocimos la conexión fue inmediata. Después de un año y medio saliendo juntos, el deseo de tener un hijo nos llegó a ambos de forma natural.

A principios de febrero decidimos tener un bebé. Unos días más tarde, cuando estaba de viaje de negocios, sentí el primer signo en forma de un dolor punzante en el pecho y el abdomen. No estaba del todo segura, así que cuando me hice la prueba y salió positiva, ¡lloré de alegría! Después me entró el deseo de compartir la buena noticia con Antoine. Cuando volví a casa, le di la prueba de embarazo envuelta en papel de regalo. ¡Él se pensaba que le estaba regalando un bolígrafo! Cuando entendió lo que pasaba, se quedó sorprendido y abrumado. Tenía lágrimas en los ojos.

Primero se lo contamos a nuestros padres durante una cena y les enseñamos la primera ecografía. Hubo reacciones diversas, entre las lágrimas de los padres de Antoine y el asombro durante al menos 10 minutos de mis padres. ¡Todos estaban muy contentos! Nuestros amigos también se alegraron mucho por nosotros.

Durante los primeros meses tuve náuseas matutinas, hasta el cuarto mes, cuando desaparecieron como por arte de magia. También tuve problemas de retención de líquidos y flujo sanguíneo, por no mencionar el hecho de quedarme sin aliento cada vez que subía un par de escalones. Pero aparte de eso, el embarazo fue una maravilla.

Embarazo de Emilie y Antoine

Ambos nos implicamos en todas las etapas del embarazo y en las clases preparto. Consideramos que era importante compartir esos momentos clave, pero lo hicimos con un buen grado de desapego, siguiendo adelante con nuestra vida diaria. Antoine llevaba queriendo ser padre desde hacía algún tiempo y, debido a su experiencia como bombero, ya se hacía una idea de lo que implicaba un embarazo.

Muchas de mis amigas ya tenían o iban a tener un hijo. A ellas es a quienes acudía cuando necesitaba ayuda y consejos. Además, trabajo en el ámbito del cuidado infantil y estoy en contacto con futuras madres habitualmente. Lo cual significaba que me resultaba fácil encontrar la información que buscaba. ¡No es que tuviera mil preguntas sin respuesta!

Antes de conocer el sexo del bebé, teníamos una ligera preferencia por un niño, pero lo que de verdad importaba era que el bebé estuviera sano. Nos dijeron que íbamos a tener un niño y se lo contamos a nuestras familias. Todo el mundo estaba encantado. Nos habíamos puesto de acuerdo en un nombre de niña, pero fue más difícil con el nombre de niño. Queríamos esperar a ver al bebé para asegurarnos de elegir el nombre adecuado.

Nos preparamos para el parto con confianza, sin ningún miedo en particular. Pensamos que lo mejor sería no ponerme la epidural, pero ya veríamos qué pasaba el día en sí.

En nuestra relación, todo ha pasado siempre muy rápido. Nos resulta sencillo planear las cosas con antelación y siempre hemos sabido lo que queríamos sin tener que hacernos preguntas el uno al otro. Decidimos comprar un piso nuevo para prepararnos para el bebé y nos mudamos un par de meses más tarde para empezar nuestra nueva vida como una familia de tres.

Por lo general, durante el embarazo hemos seguido un enfoque simple respecto a las cosas. Si hay algo que hemos descubierto estos últimos meses, ¡es que nuestra visión de la vida y del otro no ha cambiado! Tendremos que adaptar nuestra manera de organizarnos, pero es por una buena razón.

Somos conscientes de que el nacimiento de nuestro bebé pondrá nuestra vida patas arriba, pero... ¿no dice la gente que convertirse en padres es el mejor trabajo del mundo? No sentimos nada de presión y, en realidad, tenemos bastante confianza en nosotros mismos. Básicamente, solo estamos impacientes por conocer a nuestro bebé.

Ya nos hemos puesto de acuerdo sobre la manera en que queremos criar a nuestro bebé. Aunque las cosas no salgan según lo previsto, intentaremos ser fieles a lo que creemos que es mejor para nuestro bebé: respetar a los demás, ser amable, el valor de la familia, las responsabilidades, etc.

Si tuviéramos que darles un consejo a otros padres, sería: ¡No os preocupéis y disfrutad!

La enfermera me trajo a mis bebés solo unas horas después de haberme hecho la cesárea y se agarraron bien desde el principio
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