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Aspectos que hubiera deseado saber sobre la lactancia

Consejos prácticos de madres prácticas.

La lactancia es lo más natural del mundo, pero eso no implica que sea fácil.

Y es que en el camino de la maternidad y la lactancia hay un sinfín de desafíos a los que hacer frente, desde sentirte como una contorsionista, mientras intentas coger la mejor postura sin enseñarlo todo al resto de los comensales del restaurante, hasta preguntarte cómo puede tener hambre el bebé otra vez, o lidiar con la frustración de una mala toma. No olvides que tanto tú como el bebé estáis aprendiendo juntos y que con la práctica todo se hace más fácil. Aquí encontrarás consejos, información y trucos que otras madres con un poco más de experiencia desearían haber sabido en su momento.

“¿Quién se hubiera imaginado que seguiría cambiando de talla de sujetador? Los de lactancia que compré durante el embarazo no me servían cuando empecé a dar el pecho. No compres demasiados a la vez ¡y recuerda que todos sean elásticos!”

“Hay gente a la que le gusta sentarse a disfrutar de una comida tranquila y gente que prefiere picar algo sobre la marcha. Bien, a los bebés les pasa lo mismo. Olvida todo lo que has leído en los libros y lo que te ha dicho tu amiga con la mejor intención del mundo, y aprende a respetar la singularidad de tu pequeño”.

“La lactancia materna a demanda es básicamente eso: dar el pecho al bebé cada vez que lo pida, cosa que también te permitirá acumular leche. ¡Lo gracioso es que tu pequeñín puede pedirlo hasta 12 veces en 24 horas!”

“Ojalá hubiera sabido que se puede sufrir candidiasis en los pezones. Dolía una barbaridad y resulta que, como había tomado antibióticos durante el parto, tenía más probabilidades de padecerla”.

“Los cojines de lactancia son increíbles: acaban con el dolor de espalda y permiten colocar al bebé a la altura adecuada para tomar el pecho”.

“Me resultaba imposible recordar qué pecho le había dado al bebé la última vez, así que eché mano de una gomilla para el pelo y me la coloqué en la muñeca del lado que acababa de dar”.

“¡El portabebés de fular me salvó la vida! Me permitía dar el pecho de manera discreta en público, la niña estaba siempre tranquila al estar en contacto conmigo y yo tenía las manos libres para hacer mis cosas”.

“Al principio todo es un poco raro, pero el secreto está en sentarse, descansar, comer y beber bien. No es un capricho, es lo único que te permitirá producir leche para alimentar al bebé como lo necesita”

“Me resultó superútil usar un sacaleches, porque así mi pareja podía darle la toma de las once de la noche para que yo me acostara a las nueve y así descansar varias horas seguidas. Además, a él le encantaba compartir ese momento con el bebé”.

“Me oía a mi misma murmurar ‘pega la nariz al pezón’ todo el tiempo; me ayudaba a conseguir que el bebé se agarrara bien”.

“Ojalá alguien me hubiera dicho que los principios nunca son fáciles para nadie”.

“Jamás pensé que el factor psicológico fuera crucial a la hora de extraer la leche del pecho. A mí me ayudó bastante mirar fotos del pequeño en el trabajo”.

“Antes de sentarte, pon a mano el mando de la tele, el teléfono, algo para picar y agua”.

“Ni se te ocurra hacerte con prendas caras diseñadas para la lactancia. Yo la pasé en camisetas de tirantes elásticas y algo por encima; otra camiseta o un jersey. Todo muy práctico. Te bajas la camiseta, te subes lo que tengas por encima y puedes dar el pecho de manera discreta sin enseñar más de lo que estimes necesario”.

“Lo mejor que puedes hacer por tu bebé es darle una mami feliz. Si no eres feliz, haz algo al respecto. De verdad, haz caso omiso de lo que hayas leído y sé todo lo feliz que puedas. Tu bebé lo notará”.

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