Menu

Diarios de padres y madres

Solía ser el único padre que asistía, pero te acostumbras enseguida

flag

El momento perfecto para relevar a Rachel fue cuando la niña cumplió diez meses

BEN, GATESHEAD, UK


Affie tenía 10 meses cuando Rachel volvió al trabajo tres días a la semana. Personalmente, siempre había querido tener un papel activo en la educación de mis hijos, así que estaba deseando ocuparme de la niña.

Ben, de Gateshead

Además, no lo pudimos haber planeado mejor. Antes de los 10 meses Affie solo necesitaba a su madre. Rachel aún le daba el pecho, así que poco podía hacer yo en ese aspecto. En general, necesitaba más a su madre que a mí, pero a los 10 meses ya habíamos empezamos a destetarla, de modo que no hubo mayor problema. Yo le ponía comida por delante y la niña comía lo que quería (aparte de tomar el biberón, claro). Ni siquiera se ensuciaba tanto como esperábamos. En lo que respectaba a la leche, Rachel extraía la máxima posible y, cuando no era suficiente, la complementábamos con fórmula. Ya llevábamos siguiendo esa rutina un tiempo, conque la niña no puso pegas a que yo le diera el biberón en vez de su madre.

Fuimos a muchas clases y yo solía ser el único padre que asistía, pero te acostumbras enseguida. Estás ahí en calidad de padre, por tu hijo, así que no importa. De todas formas, la mayoría de mis amigas son mujeres, así que suelo estar con ellas y sus hijos en vez de con los padres. Las madres tienden a compartir y hablar de las cosas mucho más que los hombres. Nosotros no nos reunimos a no ser que se trate de algo más formal, pero mis amigas madres estaban encantadas de quedar simplemente para tomar un café y charlar. Y eso era muy útil, ya que estábamos pasando básicamente por la misma situación. Aparte del tema de dar el pecho, pero eso no era ningún problema. Ya ni siquiera me doy cuenta de si una madre está dando el pecho mientras hablamos, simplemente no es un problema.

Mi única frustración estaba relacionada con mi carrera laboral. Soy académico, así que me resulta difícil invertir tiempo en cosas de niños que no suponen ningún reto ni desarrollan mi intelecto. Es frustrante no poder llevar a cabo algunos proyectos que realmente quiero hacer, pero merece la pena. Tomamos la decisión de implicarnos los dos a la hora de criar a Affie, el resto puede esperar.

Lo mejor de ser padre a jornada completa fue conocer verdaderamente a mi hija y estar presente cuando hacía cosas increíbles, en lugar de que alguien te las contara al volver a casa.

Lo mejor de ser padre a jornada completa fue conocer verdaderamente a mi hija y estar presente cuando hacía cosas increíbles, en lugar de que alguien te las contara al volver a casa. Como cuando reconoció la letra “A” y supo que su nombre empezaba por ella. Y hacer un montón de cosas juntos. Le encantaba la lengua de signos para bebés, pero odiaba las clases de natación. Gritaba durante toda la clase. Era muy independiente, así que odiaba que la cogiera en el agua y que hiciera que se moviera de una determinada manera. Entonces, empezamos a ir a nadar simplemente nosotros dos solos y eso fue mucho mejor. Le encantaba jugar en el agua y hacer lo que le apetecía.


-200,000-years
Cuando llegó el segundo bebé, fui yo quien lo pasó peor.
Leer la historia de Rachel

Parece que estás en otro país ¿Cambiar el sitio?

Descartar