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Diarios de padres y madres

“A los tres meses ya dormía de 10 a 11 horas seguidas por la noche... pero a los cuatro meses todo cambió. En cuanto lo acostábamos empezaba a llorar”.

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La regresión en el sueño existe y es una verdadera pesadilla

JULIANNA, NEW YORK


Tully dormía entre 6 y 8 horas cada noche para cuando tenía 6 semanas. Teníamos una rutina bastante estable: le dábamos las buenas noches, le decíamos que estábamos en la habitación de al lado y lo acostábamos. Se quedaba en la inopia mirando algo y se dormía. Estábamos muy contentos de que se tranquilizara solo y lograra dormirse. A los 3 meses dormía incluso 10 u 11 horas; pensábamos que lo teníamos dominado.

Pero a los 4 meses todo cambió. En cuanto lo acostábamos empezaba a llorar. No sé cuál era el desencadenante. Yo había vuelto a trabajar, habíamos hecho un viaje bastante largo... podría haber sido cualquier cosa. Fuimos al pediatra y simplemente nos dijo: “Lo siento, esto es normal”. Nos dijo que a esta edad los bebés son más conscientes de su entorno, de nosotros, de si estamos en la habitación. Dijo que la regresión en el sueño era una etapa bastante importante y ahora era el momento de empezar a enseñarle a dormir. Teníamos que volver al punto de partida y nos dejó claro que teníamos que empezar cuanto antes. No lo llamó el “método del llanto”, pero implicaba llantos y era horrible.

Julianna

Acostábamos a Tully, lo dejábamos solo durante un rato y luego volvíamos para calmarlo y lo volvíamos a acostar, aunque siguiera llorando. Tenía que ponerme los auriculares o lavar los platos con el grifo abierto al máximo para no oírlo. Nunca lo dejábamos solo mucho tiempo, pero nos sentíamos fatal. Nos llevó siglos aceptar que no pasa nada si llora. Tiene todo lo que necesita, solo tenemos que tranquilizarlo y ayudarlo a que aprenda a dormir. Va a implicar algún que otro llanto al principio, pero pronto se convierte en su nueva rutina: los llantos mejoran la segunda o tercera noche.

¡Ya hemos realizado el entrenamiento del sueño “con éxito” unas 5 veces! Suena muy raro, pero para empezar lo aplazamos demasiado y, además, hay muchas interrupciones. Cuando casi le hemos pillado el tranquillo, resulta que tenemos que ir de viaje o se pone enfermo y acaba durmiendo con nosotros una noche o dos. Y entonces hay que volver a empezar. Recuerdo que la última vez que pasó le dije a una amiga: “Estoy rompiendo todas las reglas, lo sé, pero por el bien de mi cordura no tengo otra opción”. A veces necesitas dormir un poco y si llevártelo a la cama contigo permite que eso ocurra, entonces eso es lo que tienes que hacer.

Me sorprendió (y puede que me aliviara un poco) oír historias de muchos otros padres que están pasando por la misma situación y han tomado decisiones parecidas.

Pero en eso consiste ser padres. ¡Siempre hay algo que podrías haber hecho de una forma diferente! Solo tienes que elegir las reglas o los consejos que tengan sentido para ti y aplicarlos de una forma que funcione. Eso, y tener mucha paciencia, es básicamente lo único que podemos hacer, ¿no es cierto?

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