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Diarios de padres y madres

Ser madre soltera a tiempo completo tiene sus ventajas y desventajas, como pudo descubrir Marina, de Francia. Descubre su historia en la entrada más reciente del diario de padres y madres de Tommee Tippee.

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Ser madre soltera es duro, pero no imposible. Contar con un buen apoyo es muy importante.

Marina & Yvanna, Poitiers, France


En diciembre, cuando volví de mis vacaciones deportivas en el sur, sentí dolores en los pechos, lo cual atribuí a la rigidez. Sin embargo, me hice una prueba de embarazo de todas formas, por instinto, y resultó ser positiva. Tenía muchísimas preguntas. ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? Pedí una cita con el médico de inmediato para que me practicara un aborto. Acababa de iniciar una relación con el padre y no tenía ni idea de qué rumbo iba a tomar. No tenía ni la menor intención de contárselo a él antes de hacerme una ecografía.

Fui a ver a mi madre por Navidad para darle la noticia y, a pesar de mis dudas, ella empezó a comportarse como una abuela de inmediato. Estaba lista para apoyarme en esta aventura y me confirmó lo que esa vocecilla de mi cabeza no paraba de decirme: que debía quedarme con el bebé. La decisión estaba tomada.

Después, le di la noticia por teléfono al futuro padre, que no estaba listo para oír aquello y estaba a medio camino entre no querer entender lo que pasaba y temer el hecho de tener que mantenerme a mí (y al bebé) en el futuro. Yo no esperaba contar con ningún compromiso por su parte y estaba preparada para tener al bebé yo sola. Él no estaba preparado y no he vuelto a verlo desde entonces.

Marina e Yvanna

Mi embarazo fue bien desde el punto de vista físico y seguí estando activa hasta justo antes del parto. Pero fue duro mentalmente, ya que estaba bastante aislada en Nantes. Cuando estaba embarazada de 7 meses, a pesar de que tenía dudas, me fui a casa de mis padres en Poitiers para pasar allí las últimas semanas. Volver a casa a los 22 años, habiendo vivido fuera y habiéndome mantenido sola desde hacía unos años, no fue una situación ideal ni de lejos.

El parto fue largo, pero cuando nació mi hija, todas esas largas horas se desvanecieron, estaba eufórica. La niña estaba estupenda y era preciosa, con esos ojos azul claro. No cabía en mí de orgullo.

No quería volver a casa con mis padres al principio de esta nueva vida, ya que sentía que era importante ser autosuficiente y no depender de ellos. Después de una semana, estaba tan agotada que acabé pidiéndole a mi madre que me ayudara.

Nuestra relación fue tensa durante las semanas que vivimos juntas. No me atrevía a decir que necesitaba ayuda y esperaba que ella se prestara espontáneamente. Ella criticaba mi manera de hacer las cosas respecto a la niña y cómo me las apañaba con las tareas diarias. Tres meses después de que naciera Yvanna, mis padres me pidieron que nos fuéramos de casa y a mí me costó encontrar rápidamente un nuevo hogar para mi familia.

El conflicto con mi madre continuó, y ella no vio a su nieta durante varios meses. Para su primer cumpleaños, la cosa se había calmado y yo llevaba tiempo esforzándome para que mi madre estuviera implicada en la vida de mi hija, de manera que pudiera disfrutar de una auténtica relación con su abuela.

El primer año como madre soltera me hizo más fuerte. Dependía de mí organizarlo todo y no tenía a nadie a quien acudir en busca de ayuda cuando Yvanna tenía alguna crisis o yo tenía preocupaciones respecto a la salud y preguntas propias. Tuve que defender mis principios respecto a la educación y asumir el papel tanto de madre como de padre. Es el doble de duro, pero cuando veo que mi hija ahora es lista, educada y sociable, me siento el doble de orgullosa.

Yvanna aún es demasiado pequeña para entender por qué no tiene un padre. Es un poco frustrante para mí, porque oye mucho las palabras “papá y mamá” por la tele y llama a los hombres “papá” sin entender lo que significa eso realmente.

Yo elegí estar en esta situación y he aceptado esa decisión. Creo que hemos encontrado nuestra propia forma de estabilidad. Ahora mismo no estoy buscando una pareja que actúe como “padre sustituto”. Puedo arreglármelas sola.

Ser madre soltera es duro, pero no imposible. Tienes que esforzarte mucho para aceptar la situación y que tu hijo no sufra. Contar con un buen apoyo es muy importante.

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