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Diarios de padres y madres

“Echando la vista atrás, hicimos muchísimos cambios que parecían insignificantes, pero debieron ser muy importantes para ella”.

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Tus prioridades cambian cuando tienes tres hijos

Vanessa, Melbourne, Australia


Cuando me quedé embarazada de Abi, nos ilusionamos muchísimo. Dedicamos meses enteros a planear su llegada y a comprarle de todo. Después de dar a luz, nuestros familiares y amigos vinieron a visitarnos con miles de regalos para la ocasión. Con el primer bebé, uno se gasta una fortuna en cosas que no necesita y el bebé absorbe la atención de todos.

Ya con el segundo, cambia la cosa; aunque al principio sigue acaparando la mayor parte del tiempo y atención de los padres. Por eso, cuando nació Seb, no notamos lo estresante que fue para Abi. Por aquel entonces, tenía dos años y medio, y ya se podía hablar con ella sobre lo que quería hacer o comer, pero no tratar temas más complejos, como los sentimientos. Siempre ha sido una chiquilla bastante feliz y educada, así que no notamos nada raro en su comportamiento. Sin embargo, un día, una amiga mencionó lo mucho que se le había caído el pelo a la niña. Cuando me fijé, lo vi claramente y no podía creer que no me hubiera dado cuenta.

Tus prioridades cambian cuando tienes tres hijos

En los meses que siguieron al nacimiento de Seb, Abi perdió prácticamente todo el pelo y los médicos indicaron que se debía al estrés. Fue devastador, nos sentimos los peores padres del mundo. Echando la vista atrás, hicimos muchísimos cambios que parecían insignificantes, pero debieron ser muy importantes para ella. Nos mudamos, cambiamos de médico, la pasamos de la cuna a la cama (como ella quería), le quitamos el chupete y, para colmo, trajimos a un hermanito a casa. En aquel momento, pensamos que estábamos avanzando poco a poco, pero debió ser demasiado para la niña. Ante tal problema, no había remedio inmediato. Tuvimos que pisar el freno y dedicarle más tiempo, pero pasaron años hasta que volvió a recuperar su pelo natural.

Cuando supimos que me había quedado embarazada de nuevo, nos preocupamos muchísimo tanto por Abi como por Seb. Abi es de las que se encierra en sí misma, así que tuvimos que hablar con ella en numerosas ocasiones con el objetivo de prepararla para asumir los cambios y asegurarnos de que no sufriera otro episodio de estrés. El embarazo no me cogió de nuevas, así que pude centrarme en la familia al completo y no en el bebé que estaba de camino. Lo material pasó a un segundo plano. Casi no compramos nada nuevo para Roman: pintamos y decoramos el estudio, y lo que adquirimos fue todo de segunda o incluso tercera mano. Supongo que el tercer embarazo no es tan emocionante como los primeros porque ya sabes lo que viene, de modo que pasas menos tiempo haciendo planes y comprando monadas, pero la ilusión queda intacta. El tercer bebé trae nuevas ilusiones por motivos diferentes. Motivos de peso en cuestión de familia.

Roman lleva solo una semana en casa, pero todo va viento en popa de momento. Abi y Seb adoran a su nuevo hermanito. No dejan de abrazarlo y quieren ayudarnos todo el tiempo. Es un alivio, la verdad. Además, nos ha cambiado por completo la noción de familia, los valores. Ahora, sabemos que lo importante es pasar tiempo juntos, no comprar cosas. Es una experiencia positiva para todos y definitivamente más sana.

Cuando llegó el segundo bebé, fui yo quien lo pasó peor.
Leer la historia de Rachel
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