Menu

Diarios de padres y madres

“Ya usaba chupete, así que pensé que aceptaría el biberón sin problemas, pero lo rechazó desde el principio”.

flag

Jamás pensé que tardaría tanto en encontrar el biberón adecuado para mi bebé

BREE, NEW JERSEY


A los tres meses de tener a Shane tenía que volver al trabajo, de modo que intenté darle el biberón por primera vez unas dos semanas y media antes. Hasta entonces le había dado el pecho con normalidad. Comía bien e incluso las noches no se hicieron cuesta arriba. Ya usaba chupete, así que pensé que aceptaría el biberón sin problemas, pero lo rechazó desde el principio.

Cada vez que intentaba darle el biberón se ponía a berrear como un condenado. Ni siquiera se lo llevaba a la boca. Probé con biberones de todas las marcas que usaban mis amigas, pero no hubo forma. Era desgarrador verlo tan disgustado y me preocupaba pensar cómo se portaría en la guardería cuando regresara al trabajo.

Bree en su búsqueda del biberón perfecto

Tenía que ser fuerte y tratar de convencerme a mí misma de que, cuando el niño tuviera hambre de verdad, aceptaría el biberón. Pero al ser el primero, no fue nada fácil. Para colmo, por aquel entonces mi pareja vivía en el extranjero, así que estaba prácticamente sola. Sabía que el niño no iba a sufrir desnutrición, pero era desesperante.

Cuando volví al trabajo, en la guardería tenían una lucha constante con él para que tomara el biberón. Así se llevó semanas enteras. Empecé a usar el sacaleches en el trabajo para ver si cogía un biberón con leche materna, pero me resultaba muy incómodo y al niño le era indiferente. Odiaba el biberón y punto.

Cuando cumplió los cuatro meses todo cambió de la noche a la mañana. Intentamos darle un biberón de una marca diferente, con una tetina más suave y parecida a un pecho de verdad, y le encantó desde el principio. No sé si se debió a aquel biberón en particular o a que llegó un punto en el que simplemente cedió, pero le gustó tanto que llegó a obsesionarse un poco con él. Nunca le cogió apego a un osito de peluche, pero el biberón no lo soltaba ni a la de tres. Incluso decidió dejar el chupete a los siete meses, pero este biberón, nada. Al final nos costó trabajo destetarlo de la tetina aquella.

-geniuses
Sentí que volvía a ser yo misma.
Leer la historia de Amy

Parece que estás en otro país ¿Cambiar el sitio?

Descartar