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Diarios de padres y madres

Cuando llegó el segundo bebé fui yo quien lo pasó peor.

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Tener un segundo hijo me hizo sentir muy culpable, pero lo superé pronto.

RACHEL, CUMBRIA, UK


Walter tenía un año y nueve meses cuando Daisy nació. Sabía que era su hermana, pero era demasiado pequeño para entender el concepto. Lo que, a su vez, significó que tampoco sufrió celos, afortunadamente. La que lo pasó mal fui yo al tener un segundo hijo. Me aterraba que Walter se sintiera apartado. Hubo una época en la que lo único que me escuchaba decir era “No, Walter”, “Ahora no, Walter” o “No puedo”. Me sentía fatal por no poder prestarle la misma atención que a su hermana, pero Daisy me necesitaba.

Imagen 1 de Rachel, procedente de Cumbria

Por eso, en parte, opté por la lactancia combinada desde el principio. Tuve bastantes problemas para darle el pecho al anterior. Unas ocho semanas fue lo máximo que pude amamantar a Walter, pero ahora tenía dos niños de los que preocuparme. Debía buscar lo mejor para toda la familia, así que Daisy pasó del pecho a la lactancia combinada y de esta al biberón exclusivamente en cuestión de semanas. Fue lo más acertado para todos, ya que mi pareja podía darle el biberón a la niña y yo podía dedicar más tiempo a Walter. Mis familiares y amigos lo entendieron, pero yo me sentía culpable. Una tontería al fin y al cabo, porque sabía que estaba haciendo lo correcto.

Las cosas también son diferentes desde el punto de vista práctico. Más cosas que lavar y horarios de comidas y de sueño diferentes. Y mi pareja trabaja a jornada completa (cuando solo teníamos a Walter trabajaba a media jornada), así que no estoy segura de que entienda la locura que vivo cada día. ¡Por eso la cena no siempre está lista y no está hecha la colada! Esas cosas no importan. Cuando Daisy está durmiendo, mi única prioridad es prestarle a Walter toda mi atención durante el mayor tiempo posible. Se lo merece y nos hace felices a los dos. El cochecito doble también fue de gran ayuda. Lo pospuse durante un tiempo, pero luego conseguí uno de segunda mano y la verdad es que ha hecho que moverse fuera de casa sea mucho más fácil, sobre todo con el perro.

Ahora Daisy tiene 9 meses y Walter acaba de cumplir los temibles dos años. Al principio pensaba que solo estaba siendo travieso porque no le prestábamos suficiente atención. Pero enseguida me di cuenta de que no era por eso: se ha convertido en un trasto porque tiene dos años. No porque tiene una hermana. Así que ya no me siento culpable; para ser sincera, no tengo tiempo para eso. Simplemente, vivo con ello. ¡Es lo que tienes que hacer cuando eres madre de dos niños!


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Lo mejor que pude hacer fue unirme a un grupo de apoyo para madres de la zona.
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